Thursday, May 25, 2006

Regresa mayo en el vuelo de las golondrinas.
Yo espero, siempre espero, con la quietud aleteando como un pájaro.Miro al cielo que comparto contigo; tal vez sea la realidad tangible que hoy desalienta mis pulmones. Sólo nos une el techo, lo que resta no cuenta. Los sueños, el futuro, el ansia por tus besos. Nada.Tu ausencia me empobrece de tal modo que preferiría no existir. Ya ves qué cobardía. Es lo que más detesto del ser humano; cómo aniquila su nobleza y se convierte en una marioneta enredada en los sedales del miedo. Hoy, a mí, me aprietan los hilos. Porque a pesar de la distancia te sentí pegada a mi espalda y caminé despacio arañando al tiempo unos segundos de tu respiración, el temblor involuntario de tu piel.Todo ésto sin firmar mi rendición. Para qué. Me miras, lo sabes. Con qué libertad caminas por mi pecho.Después de balancear las dudas, columpiar tus ojos y perder el equilibrio acabé de rodillas en el suelo con la única verdad que llena mi boca.Todo y lo demás, eres tú.

Monday, May 08, 2006

365 dias sin ti....

Aprendí a vivir lejos de ti, como aprende uno a manejarse siendo manco, como vive uno cuando acaba dejando las maletas en una ciudad que le resulta totalmente extraña. Aprendí que caminar ya no es cuestión de conocer el nombre de las calles, que siempre buscaría alguna esquina que llevase un eco de tu nombre. Que intentaría recorrerte dibujando mapas con el corazón, que siempre habría algún punto de mi cuerpo en el que jamás alcanzaría ya a rascarme.
Aprendí a vivir huyendo del silencio, porque lejos de acallar esa locura interior, el murmullo general apaga algunas voces. Como aprende uno que ciertas heridas no terminan de cerrarse, o que siempre dolerán en días de tormenta.
Hoy, digamos que un año después, puedo decir que tengo más arrugas en la frente. Que me quedan todavía cinco dedos en la otra mano. Soy una reposición caduca de una peli de domingo. Otra vez los mismos gritos, otra vez los mismos nombres, otra vez los pies perdidos entre ésta y aquella otra ciudad en la que puse nombre a todos los gestos de tu frente.
Sigo buscándome el brazo al dormir.
Sigo pintando mapas con que descubrirte, imaginando formas de encontrarte. Sonriéndole de nuevo al mar que nunca he vuelto a ver al despertarme.
Y así me van saliendo sombras en las líneas de las manos, y callos en las plantas de los pies. Tú te mueves. Viajas. Subes o bajas. Recorriendo todas las distancias que traduce un no volver, pero sin terminar de marcharte.
Yo aprendí a vivir lejos de ti. Pero nunca aprenderé a olvidarte.

Monday, May 01, 2006


Poseo la absurda obsesiónde echarte de menos cómo si en algún instante hubiese tenido por costumbre tenerte.