Tuesday, February 28, 2006

Recuerdo cuando te vi la primera vez. Lo primero que pensé fue: "no tiene la más mínima posibilidad". No sé, no eras mi tipo. No soy alguien que juzgue por la imagen o la apariencia, pero tú tenías toda la pinta de no ser de las que me gustan. Según avanzaba la noche seguía pensándolo... hasta que me cogiste de la mano. Es raro, nunca me había gustado que me cogieran de la mano. Jamas había comprendido esa actitud de las parejas, lo veía incómodo, poco práctico. Pero tuviste que venir tú a cogerme de la mano. Simplemente tú. Mi muro de hormigón armado se convirtió en castillo de arena al final de un día de playa. Todo duró un suspiro, y al terminar de exalar ya lo habías conseguido, estaba jugando con tus dedos mientras hablábamos. Cuando me di cuenta apenas podía creérmelo, y cada vuelta de esquina me volvía más incrédulo. Y a partir de ahí, todo cambió, y las manos son un pedacito de ese todo."Me encanta que me cojas de la mano, ojalá viviésemos esposados para no sentir esta insaciable adicción a tus manos que me hace extrañar tu tacto como si fuese el mío propio. Déjame pellizcarte un rato más..."

Friday, February 24, 2006

Maybe you should try keeping a journal or diary if you are trying to sort out your thoughts and feelings.

...Maybe.

Wednesday, February 22, 2006

A veces creo que eres un sueño,
cuando te dibujas un corazón
de rotulador en el pecho,
cuando te burlas de mí
y me sacas la lengua.
Cuando nos desnudamos,
en la distancia,
sin rozarnos las piernas;
cuando nos secuestra el deseo,
sin quitarnos la ropa.
A veces sé que aunque me pierda,
me encontrarás cuando quieras,
habré esparcido mis migajas,
camino de ninguna parte.
Estaré en un rincón, soñándote.
A veces me enamoro de tu lado oscuro,
del que más reluce,
y me hace perder el rumbo.
A veces vivo pegado
a los besos que no me has dado,
a las caricias que no hemos rozado,
al aliento que no hemos compartido,
a los paseos que no hemos andado,
juntos; solos; de la mano.
Algunas veces, cuando hace frio,
y cala, como hoy,
como mañana, ayer o pasado;
y hace que no sé de ti, tanto;
y suena sabina, roto en los cascos.
Estas veces, creo que te he soñado.

Tuesday, February 21, 2006

Hoy me siento tan incierto como un acierto casual. Siento la soledad del adiós que golpea sin avisar, del escorpión rodeado, del maquinista esperando en la vía muerta. Escribo rodeado de cicatrices, de marcas perecederas. Sorbo el café, acompañado por las huellas de todas aquellas palabras necesarias que nunca nos dijimos.
La repetición que menos me gusta es la que suena siempre a algo nuevo. Esa que cuenta que la locura se cura con la edad. Que los adultos son como la tos enferma vaticinando el final.
Hoy me siento solo, pensando en los días que nos separan, en los días vacíos que ahora juegan a las cartas en el jardín. Que apuestan con esos otros días que ya se transformaron en inquilinos de nuestra casa y que nunca se cansan de perder.
Dormimos pegados, como dos niños dementes, criando plantas exóticas a oscuras, para alimentar todos los sueños que ya no recordamos. Y la luz infinita regresa cada mañana, cuando tú perdiste tus gafas de sol, a propósito, para que las encontrase cualquier otro. Y es que, un buen día, decidiste repartir tu suerte con desconocidos, tu espacio interior con muebles ajenos.
Sabes que nunca conseguirás alargar la noche lo suficiente. Al menos no tanto como para lograr apagar el sol para siempre. Tú caminas con los ojos cerrados y yo nací ciego. Todas las decisiones que no tomamos mientras duraba nuestra música, serán ahora una fotosíntesis eterna, una sintonía extraña, una mudanza al cielo, alargándose, implacable. Sin un esfuerzo verdadero, honesto, nuestra felicidad se encarnará en la sonrisa de un Dios en el que no creemos; en la sonrisa forzada de un Dios confirmado en su puesto, justo un momento antes, de su inevitable despido.

Tuesday, February 14, 2006

Nunca podré dar suficientes gracias por todos los amigos que tengo. A todos ellos, los de cerca y lejos, a los que llevan ya polvo y arena en la maleta con la que viajamos por la vida, y a los que se suben ahora al autobús.
Pero siempre ha habido uno.
Un Amigo. Casi un Amante. Siempre un Hermano (calificativos que, porque sé que tú también me lees, no he usado en balde ni una sola vez). Una persona por la que corre mi misma sangre.
Hace tantos años que nos conocemos que ya casi ni recuerdo. Juntos lo hemos vivido todo. No sería quien soy si no hubiéramos dado al unísono ciertos pasos. Si no me hubiera empujado un poco más cuando me fallaban las fuerzas.
Ha sido el refugio cuando todo lo demás fallaba, el abrazo. El hogar al que recurrir cuando el mundo simplemente pesa demasiado.
Es un par de ojos que al mirarme me Hablan profundo, para los que no hay barreras, para los que no hay un límite que pueda poner que no sepa sortear con una sonrisa en los labios. Que no haya supuesto una mano con la que contar. Que me haya fallado nunca.
Hemos reído y llorado, discutido -una vez hasta gritado presos de rabia una noche al borde del mar-. Nos hemos abrazado como lo harían dos amantes que llevan toda la vida sin verse. Llegué a su vida como un puñetazo en la boca del estómago (quizá por eso nos saltamos la rivalidad y las peleas). Su corazón me ha dado varios. Y si le tuviera que reconocer algo, es su habilidad para el Silencio. Para ese sin palabras y tan absolutamente lleno de todo lo demás que el universo entero sobra.
Ha sido y es el libro sobre el que aprender cuando no comprendo. Y sé que soy lo mismo para él. Siempre seremos a la vez alumno y maestro.
Últimamente no hablamos mucho (quizá todo lo importante que nos tuvimos que decir ya lo hemos dicho). No es algo a lo que haya que poner remedio, tampoco. Sé que estará ahí en la sombra si me caigo, como soy yo el reflejo que se pierde en el rabillo de sus ojos cuando se mira en el espejo.
Así te escribo este mensaje. En tercera persona. Porque no me queda nada que decir que no tengamos claro. Pero hoy es tu vigésimo octavo cumpleaños (y vuelve a caer en San Valentín) y,
Amigo, ésta, tenía que ir por ti.

No te dejesabatir por las despedidas.
Son indispensables como preparaciónpara elreencuentro.
Y es seguro quelos amigos se reencontrarán,
después de algunos momentoso de todo un ciclovital.
Richard Bach - Ilusiones

Monday, February 13, 2006

Cradled between your tender thighs I lift you to my mouth. The abundance of your wetness greets me and my mouth overflows with your warm essence. Your sweet taste is on my tongue and your fragrance delights my senses. No gentle lick this visit. No bashful cautious approach For I wish to consume you.
Push against my hungry mouth As the tip of my tongue slides up the slippery furrow that welcomes me between rows of delicate pink petals. Thrust against my generous tongue.
Show me the power of your desire for my oral caress. My exploring tongue lifts the hood and finds your smooth firm pearl. You squeal in that unique way, signaling that I have found your special spot. I harden in response.
My jaws protests what my open mouth provides but I am unrelenting in my gift, intent only on your fulfillment. I feel your body tense, and you are quiet now... Concentrating... bearing down. Soon now my love, ecstasy approaches.
You push hard and fast against my tongue, shameless in using me and I so willingly comply until you cry out... and in your satisfaction, I will find mine, But mine will be the greater.

Wednesday, February 01, 2006

El paso
Es normal y conveniente que a lo largo de la vida surjan varias relaciones amorosas en las que uno se compromete más o menos en función de las necesidades, deseos o situación que se tenga. No es lo mismo tener una relación con alguien que ya está casado a establecer un “noviazgo” con alguien que carece de compromiso alguno y que está dispuesto/a a comenzar una “historia”, ya que estas situaciones no permiten el mismo grado de implicación. Pues bien, no importa lo importantes que hayan sido las relaciones que se hayan tenido a lo largo de la vida. Si uno responde a la casilla de soltero/a en la línea de estado civil es lo mismo que confesar que nada importante a sucedido en su vida. En cambio cuando uno rellena la casilla de; casado/a, divorciado/a, separado/a o viudo/a es lo mismo que decir: -ha habido alguien lo suficientemente importante como para cambiar mi estado civil-.Sólo el paso del matrimonio puede diferenciar a una relación del resto y no es conservismo ni tradicionalismo, es una realidad.