Abatiré todas las excusas para contar que desarmaste mi nostalgia con la maquinaría de tus besos, que me asusta pensar que a cambio me alumbra tu llama, ésa en la que yo ardo.
Y fuiste tú la qué rebatió qué no había infierno.
Aunque no siempre lo he entendido porque cada vida que he vegetado se atormenta de que no estuvieses allí, ahora sé que el amor llega sin pronósticos ni señales. No, no pintinean aes o emes ni tan siquiera oes o erres justo antes del alubión, del desorden, de la avidez y el hambre.
Nadie me avisó de tu llegada.Yo que colecciono augurios y no te presentí.
Tal vez porque eras tú cuando buscaba en otros ojos, tal vez porque tus manos me rozaron siempre con el tacto de la brisa tras el vuelo de una cortina, en un invierno cualquiera.
Eres tan etéreo a veces...
Cada vez que regresas sumas el alba entre los dedos, converges en un cielo sin bruma. Traes sufrimiento y otros milagros también y aún así sabes que en mi hogar, para ti, no tengo puerta con cerrojo.
Es una lástima que hoy no eternices conmigo aunque sólo sea para girar enredados por la pendiente de esta vida, aunque sólo sea para abandonarnos al amor con la sola excusa de querernos más todavía.
Y fuiste tú la qué rebatió qué no había infierno.
Aunque no siempre lo he entendido porque cada vida que he vegetado se atormenta de que no estuvieses allí, ahora sé que el amor llega sin pronósticos ni señales. No, no pintinean aes o emes ni tan siquiera oes o erres justo antes del alubión, del desorden, de la avidez y el hambre.
Nadie me avisó de tu llegada.Yo que colecciono augurios y no te presentí.
Tal vez porque eras tú cuando buscaba en otros ojos, tal vez porque tus manos me rozaron siempre con el tacto de la brisa tras el vuelo de una cortina, en un invierno cualquiera.
Eres tan etéreo a veces...
Cada vez que regresas sumas el alba entre los dedos, converges en un cielo sin bruma. Traes sufrimiento y otros milagros también y aún así sabes que en mi hogar, para ti, no tengo puerta con cerrojo.
Es una lástima que hoy no eternices conmigo aunque sólo sea para girar enredados por la pendiente de esta vida, aunque sólo sea para abandonarnos al amor con la sola excusa de querernos más todavía.

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